Análisis de Feast, nuevo disco de Annihilator

Análisis de Feast, nuevo disco de Annihilator

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Annihilator son uno de esos grupos que aparecieron como parte de la segunda ola del thrash metal a finales de los ’80. Para quienes no los conozcáis, el grupo siempre ha sido el guitarrista Jeff Waters y un conjunto de músicos que van cambiando prácticamente disco a disco. Nunca han tenido una formación estable, si bien eso no es algo que haya afectado a la calidad de los discos (el propio Waters se encarga de todo en el estudio, excepto de la batería y las voces) y sí a la de la música (si algo es Waters es un culo inquieto que no se conforma con nada). Sin embargo, este trabajo marca una vuelta a los orígenes más que deseada. Os contamos más en el artículo completo.

AnnihilatorYa van cinco discos de Annihilator con Dave Padden a las voces (el cantante que más le ha durado a Jeff Waters hasta la fecha) y hasta este último no ha conseguido entrarme. De hecho, para mi gusto los canadienses no editan nada decente desde Waking The Fury, aunque me dicen que su trabajo anterior también es muy recomendable.

Lo que está claro es que las cosas han cambiado en el seno de la banda, ya que cuando el único miembro “oficial” de Annihilator siempre ha sido Jeff Waters ahora también se incluye a Dave Padden en esta lista. Las cosas ya no son lo que eran, y los tiempos de Alice in Hell, Never Neverland y Set the World on Fire quedan ya muy lejos. Hay que reconocer que Padden tampoco entró con buen pie y siempre he sido un detractor suyo, pero por fin parece que Waters ha encontrado el punto en que su voz puede aportar elementos interesantes a la música de Annihilator.

El disco

Annihilator - FeastDesde el primer corte, queda muy claro que Feast es una pequeña vuelta a los orígenes con algún elemento sorpresa. Los riffs de toda la vida siguen ahí, ese sonido Waters tan típico de las guitarras sigue haciendo acto de presencia. Sin embargo, se siguen colando esos elementos más propios de estilos que son totalmente ajenos a lo que siempre ha sido Annihilator como es el metalcore, como ya pasara en discos como All For You o el desafortunadamente titulado Metal. Esto hace que mi sensación general sea agridulce, ya que parece ser que aunque Jeff Waters ha intentado aprender de lo que no ha gustado a los fans durante los últimos años insiste en darse de cabezazos contra un muro que sólo le ha proporcionado rechazo por parte de sus seguidores.

En detalle

Sin embargo, como digo más arriba, no todo es malo. Lo cierto es que Feast en líneas generales tiene puntos que recuerdan a lo mejor de la carrera de los canadienses. Sin ir más lejos, la inicial Deadlock podría haber aparecido en Waking the Fury o en Carnival Diablos. Le sigue el single No Way Out, que me ha recordado horrores a la época de Set the World on Fire y me ha metido mucho en la escucha. Lo malo es que luego llega un tema como Smear Campaign, que aunque luego tiene el sonido clásico de Annihilator no empieza de forma precisamente halagüeña. De entrada, y si no sigues escuchando, parece que hayas vuelto a poner All For You en el reproductor. Después del susto inicial, mejora y hasta tiene trazas que me suenan al Kraft Dinner de Never Neverland (no es broma). No Surrender es un tema que me ha descolocado mucho. Me explico: es un ejercicio de experimentación con ritmos funkies, sonoridades contundentes y riffs 100% Annihilator que, inexplicablemente, se ha convertido en una de mis favoritas. Otros temas a destacar para mi gusto son Fight the World y One Falls, Two Rise que sirve para cerrar el disco.

Lo que realmente me ha sorprendido es la voz de Dave Padden. Ha mejorado mucho con los años y hasta tiene algún punto que me recuerda a Joe Comeau (vocalista en los discos Carnival Diablos y Waking the Fury) e incluso al nunca bastante añorado Coburn Pharr (vocalista en el álbum Never Neverland). Al final va a resultar que Jeff Waters no se equivocaba tanto como pensábamos. Si compráis la edición especial del disco, viene con un segundo CD que incluye unos cuantos clásicos regrabados para la ocasión y hay algunos como Stonewall que con Padden a las voces me parece que han ganado un montón.

Conclusiones

75

Al final puede más el fan nostálgico de Annihilator que llevo dentro que el crítico implacable y alguno opinará que estoy siendo demasiado generoso. Es un regreso a los orígenes decente, no suena para nada mal, pero se echa de menos algo de esa urgencia spéedica de los primeros discos y algo más de la caña de trabajos como Waking The Fury (sé que hago mucha referencia a este plástico, pero es que la época de Joe Comeau me parece simplemente genial). En pocas palabras, si llevas siguiéndolos toda la vida no te dejará mal sabor de boca. Si por el contrario los vas a descubrir con este disco tampoco es una mala manera.

Archivado en Annihilator, Feast, Heavy Metal, Jeff Waters, Metal, Power metal, Thrash metal
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Comentarios (19)

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