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Análisis de Frequency Unknown, debut de Geoff Tate’s Queensrÿche

Sergio Agudo

Si recordáis, hace unos días hablábamos de lo nuevo de los Queensrÿche liderados por Todd La Torre. Hablemos hoy de la versión de Geoff Tate. En su momento, fue uno de los vocalistas más imitados y mejor considerados de toda la escena metalera a nivel mundial. Siempre tuvo un cierto punto de arrogancia, pero en los últimos años ha ido a peor y ha acabado por tenerse a sí mismo por una divinidad. No sólo eso, sino que además se ha atrevido a decirle al público en un concierto que no dan la talla para una leyenda viviente como él. Venga ya… Y aún se extraña de que lo hayan echado de la versión original de Queensrÿche. En fin.

Estar en su cabeza tiene que ser una experiencia, ya que me apuesto dinero (y no lo pierdo) a que él cree que la prensa y los fans aclaman unánimemente este Frequency Unknown. Error señor Tate, error. La prensa defenestra Frequency Unknown a excepción de un par de reviews pagadas. Los fans están volviendo la cabeza hacia el disco que los ex-compañeros de Tate han editado con Todd La Torre al frente, y con razón. Lo de Tate no es Queensrÿche, es una continuación a aquel horrible disco en solitario que lanzó en 2002 y ya puestos al de 2012. Vamos, que no era necesario que usara el nombre de Queensrÿche para publicitarse. Mensajes subliminales de portada aparte (a veces uno se plantea si este hombre tiene una inteligencia emocional acorde a su edad), me había prometido a mí mismo que iba a ser “profesional” y que iba a escucharlo con la mente abierta, que iba a intentar valorar más las cosas positivas que las ganas de poner el disco por los suelos que tenía de entrada. Y ha sido difícil mantenerse imparcial, máxime cuando te lo ponen tan fácil para destrozar algo que está pidiendo que lo apaleen.

El disco

El horror. El despropósito. La barbarie. Absolutamente innecesario. Se me ocurren un montón de expresiones sinónimas para decir honesta y abiertamente que esto apesta. Es decir, si hubiera editado este material bajo su nombre… Bueno, todos sabemos que cuando un artista X lanza un disco en solitario puede diferir mucho del de su proyecto principal. En ese caso no pasa nada, se mide con otro baremo y se intenta buscar la parte positiva o qué inquietudes ha intentado expresar. O lo que es lo mismo, si en lugar de Queensrÿche esta monstruosidad hubiera salido con el nombre de Geoff Tate no me hubiera importado. Ni siquiera me habría molestado en escucharlo, eso también lo admito, pero seguramente estaría menos indignado por el mal uso que este señor ha hecho del nombre de su anterior grupo.

En detalle

A la banda que le acompaña no se le puede reprochar nada. Kelly Gray fue el primer sustituto de Chris DeGarmo en los Queensrÿche originales y cumple con su papel. El resto de los músicos de acompañamiento es un lujo, especialmente cuando tienes un bajista de la talla de Rudy Sarzo (que ha estado en Whitesnake y Quiet Riot entre otros) o un batería como Simon Wright (que estuvo unos cuantos años con AC/DC y acompañó a Dio desde la salida de Vinnie Appice). Vamos, que por técnica o por habilidad de la banda que lo acompaña desde luego no es. La entrega vocal de Tate he de decir que me ha sorprendido, ya que me esperaba algo muchísimo peor, pero tampoco me ha impresionado. Se nota que el que tuvo, retuvo. Sin embargo, eso no quita para que su voz cada día esté peor y más ajada y que tenga que tirar de falsetes descaradísimos para intentar vendernos la moto de que sigue siendo capaz de cantar como antes. Casi cuela, pero no. A nivel musical, de los diez temas que componen Frequency Unknown sólo me gusta el sencillo Cold, y eso no dice gran cosa. Es, además, el tema de apertura del plástico, con lo cual a partir de ahí es todo cuesta abajo y sin frenos. La composición es sosa, sin alma, intenta volver un poco a discos como Tribe o Empire pero falla miserablemente. Y en cuanto a las canciones clásicas de Queensrÿche que ha regrabado para la ocasión… Dejémoslo en que si algo no está roto no vale la pena intentar arreglarlo.

Conclusiones

15

A parte de Cold (que podéis escuchar al término de este análisis), Frequency Unknown tiene otra cosa buena: que se acaba. Por desgracia, eso último no puedo colocarlo como un motivo puntuable. Me gusta una canción, así que por eso se lleva esta nota. Si queréis escucharlo por curiosidad, lo mejor es que vayáis a buscarlo a un servicio de streaming y vayáis viendo lo que os puede ofrecer por secciones. De lo contrario, es una pérdida de tiempo total y absoluta. Es totalmente olvidable, soso y carente de toda sustancia. Siguiente, por favor.