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Análisis del nuevo disco homónimo de Queensrÿche

Sergio Agudo

Cuando en 2009, los oriundos de Florida Crimson Glory reclutaron un nuevo vocalista para sustituir al tristemente fallecido John “Midnight” McDonald, muchos nos llevamos las manos a la cabeza pensando en que quizá sería otro fiasco como Wade Black. Resultó que el elegido era un desconocido llamado Todd La Torre que clavaba todas y cada una de las altísimas notas de Midnight, lo que hizo que los fans de medio mundo nos pusiéramos a salivar pensando en nuevo material del grupo con una voz que valía la pena. Hasta 2012 se hizo esperar una demo llamada Garden of Shadows, que dejaba un sabor de boca agridulce, pero en cualquier caso había que esperar a oír el disco en el que (al menos teóricamente) estaban trabajando.

En el ínterin, Scott Rockenfield, Eddie Jackson, Michael Wilton y Parker Lundgren de Queensrÿche hablaron con el vocalista del grupo Geoff Tate para comunicarle que querían hacer un proyecto paralelo más cercano a la primera época de su banda madre. Ese proyecto llevó por nombre inicialmente Rising West, e incluía como vocalista a (¿lo adivináis?) Todd La Torre, cuyo grupo favorito de toda la vida es (intentad adivinarlo de nuevo) Queensrÿche. Varios conciertos en directo como Rising West tocando material de los primeros discos de Queensrÿche y una respuesta abrumadora de los fans, sumada a un desplante de Geoff Tate en el festival Rocklahoma 2012 y a las tensiones internas que vivían, dieron como resultado el abandono de Crimson Glory por parte de La Torre, la expulsión de Tate del seno del grupo de Seattle y de una batalla legal por el nombre, que ha dado como resultado dos grupos que se llaman igual pero con concepciones musicales diferentes.

El disco

La versión liderada por Geoff Tate está hecha para acomodarse a una voz que cada día que pasa falla más. Y como si quisiera limitar el éxito de sus ya ex-compañeros, ha lanzado por estas mismas fechas Frequency Unknown (que desgranaremos en otro análisis). Sin embargo, esta versión (para mí a todos los efectos la auténtica) se ha lanzado a la piscina con un disco homónimo que viene a presentar unos Queensrÿche que yo creía que habían desaparecido. Rejuvenecidos por la voz de un La Torre que bebe directamente de los mejores años de Geoff Tate, la banda ha editado un trabajo que suena por momentos a la época de Empire con pinceladas de The Warning y ecos de Rage for Order, todo ello sin dejar de buscar una nueva identidad que ponga a esta nueva encarnación de Queensrÿche en el mapa con una personalidad distinguible.

En detalle

A nivel de ejecución están soberbios. Todd La Torre es un monstruo de las voces y lo demuestra en cada tema. Las guitarras de Michael Wilton y Parker Lundgren me suenan en algunos momentos a la dupla que formaran en otro tiempo el propio Wilton y Chris DeGarmo (nunca se le echará lo suficiente de menos), y la nostalgia cuando está bien hecha siempre es bien recibida. Eddie Jackson no era uno de los mejores bajistas de los ’80 por ser precisamente manco y por fin a Scott Rockenfield se lo ve tan suelto tras la batería como en los primeros lanzamientos del grupo.

En cuanto a temas, para mí los más destacables son Where Dreams go to Die, Spore, In This Light, Vindication, Redemption, A World Without y Don’t Look Back. Suenan a los antiguos Queensrÿche, a su vez tienen elementos nuevos y Todd La Torre está inmenso, asumiendo su papel de sustituto pero al mismo tiempo añadiendo pinceladas de su propia personalidad. Quizá estamos ante el trabajo más agresivo que han editado desde su primer EP (también homónimo) y el álbum The Warning.

Conclusiones

82

Aprueban con nota, ya lo creo. Estamos ante un trabajo que los fans pedíamos a gritos. Tras las decepciones de Tribe, el bochorno de Operation: Mindcrime II o esa aberración llamada Dedicated to Chaos, nos merecíamos algo como esto por haber aguantado tal chaparrón. Sin embargo, y aunque entiendo que no se puede repetir el pasado, echo de menos los sonidos de su primera época. Y es que, después de haber escuchado a La Torre dejando a Tate a la altura del betún interpretando Queen of the Reich, el material con más garra le hubiera ido que ni pintado. En cualquier caso, es un buen trabajo que gustará a los fans de toda la vida como yo y a gente que nunca los haya escuchado. Os dejamos a continuación el álbum en Spotify para que podáis escucharlo.