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Análisis de Impact Velocity, el álbum debut de Menace

Sergio Agudo

Lo de los proyectos paralelos en la música no es algo nuevo. Los músicos de distintas bandas tienen sus inquietudes particulares, y esto siempre da pie a que en ocasiones se alejen de su banda madre para expresar distintas cosas que bullen por su cabeza.

Es el caso de Menace, el proyecto paralelo de Mitch Harris, más conocido por ser uno de los guitarristas de Napalm Death, contemporáneos de unos viejos conocidos de este blog como son Carcass. Y sin embargo, con Impact Velocity y Menace no hablamos de grindcore. No hay blast beats a mansalva ni velocidades terminales. En ese sentido Menace no podrían estar más alejados de Napalm Death, pero de eso hablaremos más adelante.

El disco

En primer lugar y aunque cueste creerlo, nos encontramos ante un álbum de metal progresivo que sigue líneas estilísticas que buscan romper barreras y eliminar tabúes. Impact Velocity es un ejercicio más madurado y reposado que cualquiera de los álbumes que Napalm Death han editado a lo largo de su carrera, y supone un importante paso adelante creativo de Mitch Harris.

Otra cosa a tener en cuenta es que Menace es una especie de supergrupo plagado de nombres de la escena que se ocultan bajo un pseudónimo. Cygnus y Sinergus son las dos personalidades que cuentan la historia de Impact Velocity y bajo las que se esconde Mitch Harris, Erebus es Shane Embury –bajista de Napalm Death–, Serpens es Frédéric Leclerq –bajista de Dragonforce–, Samorost es Derek Roddy –ex-batería de Hate Eternal y Divine Empire entre muchos otros– y Radix es el violinista Nicola Manzan —main man del proyecto Bologna Violenta–.

En cualquier caso, Impact Velocity no sólo es el debut de Menace, sino un álbum complejo, aventurero y difícil de comparar con absolutamente nada dentro del metal.

En detalle

Vamos a lo principal: Menace no busca con Impact Velocity caer en el sonido de grupos actuales que se amparan bajo el paraguas de lo progresivo como Animals As Leaders o Tesseract, que quizá tengan más que ver a nivel musical con otros bizarros del género como Meshuggah –salvando las distancias, eso sí–.

Dicho de otra manera, Impact Velocity no es un disco de djent. Tiene más puntos en común con el rock progresivo de bandas como Porcupine Tree –ha habido momentos en los que la voz de Harris me ha recordado muchísimo a la de Steven Wilson–, y evidentemente hay bastantes conexiones con el metal, como por ejemplo el riff inicial de To The Marrow.

A nivel de temas hay dos que particularmente me encantan y cuyos videoclips podréis ver a continuación. El primero es I Live With Your Ghost:

El segundo videoclip corresponde al segundo single extraído del disco, Painted Rust, que me parece una obra de arte:

Aparte de estos dos, otros que me han gustado especialmente son el ya mencionado To The Marrow, Everything and Nothing, Positron y Malicious Code, aunque lo cierto es que el disco me ha dejado una cierta aura de confusión.

¿Por qué confusión? La verdad es bastante simple. Para empezar por la dualidad vocal en la que se ve envuelto Harris a lo largo del disco, a pesar de que se trata de una idea conceptual que teóricamente ayuda con la narrativa del álbum.

La segunda es que a pesar de que es muy interesante situar en un contexto metalero sonoridades que tienen que ver más con Porcupine Tree e incluso con grupos más puros de la ola neoprog como IQ, a veces tengo la sensación de que estamos ante un “quiero y no puedo”, aunque como ejercicio está bastante bien hecho.

Conclusiones

70

Impact Velocity es un buen álbum, eso es innegable. No sé si el proyecto Menace seguirá adelante –francamente espero que sí–, pero este disco me suena a una búsqueda de identidad que no han acabado de encontrar a pesar de tener buenas ideas.

Se lleva esta nota por lo arriesgado de la propuesta y por intentar hacer algo más aventurero dentro de un panorama sobresaturado, pero creo que se queda algo corto a pesar de un inicio de álbum muy prometedor. No obstante, si hay segundo álbum de Menace tengo claro que lo compraré.