La hipocresía también existe en la industria musical

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Declaraciones de las que más tarde sus protagonistas acaban arrepintiéndose, o negarse y eliminar el ofrecimiento de temas musicales a plataformas punteras de streaming mientras se impulsa el lanzamiento de nuevos servicios relacionados y de similares características. Puede que exista cierta hipocresía en el mundo de la música, desde productores hasta altos cargos, pasando por los propios músicos y artistas.

Ramoncín Es de humanos equivocarse, y es de sabios reconocer el propio error y enmedarlo si es posible. No obstante para muchos amantes de la música en nuestro país, Ramoncín ha llegado tarde a admitir sus desaciertos mientras formó parte de la junta directiva de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE). Si bien en el pasado defendió los detalles del llamado canon digital, tras dejar de pertenecer a la junta directiva de la SGAE, reconoció haber defendido lo indefendible y estar arrepentido de hacer elogios a medidas como la descrita, ya que para Ramoncín la aplicación de este canon fue un error.

Por otro lado, fuera de nuestras fronteras, ya explicamos en otro artículo las incongruencias de varios de los artistas más importantes e influyentes de la música. Tras las quejas de Brian Molko, de Placebo, sobre la plataforma de streaming Spotify, y del productor Nigel Godrich, quien decidió eliminar los temas de su proyecto musical Ultraista, le siguió el inglés Thom Yorke, quien también retiró sus canciones de su grupo Radiohead alegando ganar muy poco con este sistema. Thom Yorke impulsó seguidamente el lanzamiento de Soundhalo, una aplicación que permite ofrecer vídeos en directo y diferido, mediante streaming.

No hay que olvidar en ningún momento que la música es uno de los negocios que más economía genera en todo el mundo, y al fin y al cabo los músicos como Yorke, los productores como Nigel Godrich y los altos cargos como lo fue Ramoncín mientras formó parte de la junta directiva de la SGAE, viven y han vivido de este negocio, buscando su máximo beneficio. La pregunta que queda en el aire es si realmente aparte de adquirir su provecho, algo que no es criticable, han trabajado de la misma forma para conseguir que su música llegase a todos los rincones del planeta, por luchar para que su música se convierta en el medio que buscan para hacer feliz a sus seguidores, porque por encima de cualquier fruto económico, debe estar el arte de la música.

Archivado en Brian Molko, Economía, Hipocresía, Industria musical, Nigel Godrich, Placebo, Radiohead, Ramoncín, Thom Yorke, Ultraista
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