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Rescatando discos: Hopes and Fears – Keane (2004)

Natalia Formigo

No es fácil escoger un álbum que merezca ser rescatado. Se requiere como condiciones esenciales cierta perspectiva temporal, una calidad indiscutible y un poco de romanticismo que haga de ese trabajo el elegido. Si a esto le sumamos la rabiosa actualidad, Keane, que se encuentra preparando nuevo material, resulta ser el candidato ideal, y su álbum debut, Hopes and Fears, la pareja de baile perfecta.

Todo comienza allá por el año 2004 en Gran Bretaña, ese fructífero país (musicalmente hablando) que renueva continuamente el mercado con sus exportaciones. Una banda comienza a hacer sus pinitos por las salas del país, con conciertos de versiones que se convertirían en la antesala de lo que hoy conocemos por Keane. Poco a poco las covers fueron desapareciendo, y la banda, tras la incorporación de Tom Chaplin (voz) y gracias al increíble talento de Tim Rice-Oxley (compositor y teclista), comenzó a elaborar sus propias canciones, que grababan casi manualmente y que a día de hoy alcanzan los miles de libras en Ebay.

Estos temas de novo fueron a más y terminaron siendo reunidos en un álbum, lo que hoy conocemos como Hopes and Fears, su ópera prima. El trabajo, producido por Andy Green, fue todo un bombazo: número uno en las listas británicas, ocho discos de platino vendidos hasta la fecha, un Brit Award y la inclusión en las subjetivas clasificaciones de ‘Mejores discos de’.

La banda pronto se hizo con sus señas de identidad, algo muy difícil en un mundo donde el plagio está a la orden del día. A la inconfundible voz de angelote de Chaplin se le unió su marca los sin guitarra, demostrando que el omnipresente instrumento no era imprescindible para hacer buena música. Porque si por algo se caracterizan los Keane es por ser una máquina creadora de hits. El primero de ellos, y, sin duda, el más aclamado de la banda fue Somewhere Only We Know una delicia pop cargada de melancolía que, casi diez años después, sigue sonando igual de bien. Para muestra este vídeo, que, señores, si no les pone la piel de gallina, es que no están vivos.

Hopes and Fears no es sólo este tema, ya que de él se extrayeron cuatro singles más: Everybody’s Changing, Bedshaped, This Is The Last Time y Bend and Break, todos ellos cortados por el mismo patrón de estribillos pegadizos como chicle, buena interpretación, intensidad y el eterno piano vigilando y respaldando desde la sombra.

Además de estos singles, el trabajo está plagado de las inevitables y edulcoradas baladas de cualquier grupo de britpop y de algún que otro tema notable como Yours Eyes Open que se quedó para siempre en el limbo donde viven las canciones no escogidas para single.

En definitiva, Hopes and Fears fue una revelación, un oasis en medio del mainstream pop de principios de siglo que nos hizo pensar que el género podía revivir y que había vida más allá de las estrellas americanas. Fue una bocanada de aire que a día de hoy, diez años después, aunque ha perdido frescura, sigue haciéndonos sentir que la fe en la música de masas no está perdida y que lo fácil y bueno, mil veces bueno.