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Análisis: Foo Fighters – Sonic Highways

Víctor Botrán

Por norma general se dice que el segundo disco es el mas difícil, pues hay que responder y superar las expectativas creadas con el debut. Hay quien cree, que aún más laborioso es enfrentarse a un tercer trabajo, en el que la obligación ya no es solo salvar anteriores trabajos, sino que además se añade la necesidad de evolucionar o reinventarse. Digo esto, porque la banda capitaneada por Dave Grohl hace poco que nos presentó su octavo disco de estudio. ¿Y cúal es el problemas si no es ni el segundo ni el tercero? Pues tan sencillo como que es el que va después del séptimo (lo sé, menuda lección de barrio Sésamo) . Y es que el anterior trabajo de los de Seattle no es otro que Wasting Light, el que seguramente es su mejor obra.

Sonic Highways no es solo un disco. Es más bien un proyecto audiovisual que se completa con un documental homónimo ideado por la propia banda y emitido en HBO. Grohl lo define en el trailer como “un mapa musical de los EE.UU”. Grabado en las 8 ciudades que consideraron más representativas, bajo la idea de que el entorno en el que se graba un disco influye en el resultado. Nos presentan así 8 cortes relacionados cada uno con su respectiva ciudad. El grupo se desplazo a Austin, Chicago, Los Ángeles, Nashville, Nueva Orleans, Nueva York, Seattle y Washington D. C. para reunirse con los músicos, productores y propietarios de estudios de grabación más representativoss de la escena musical de cada ciudad, para recoger su energía y plasmarla en cada una de las canciones.

El disco

Quizás haya que encarar la obra como parte del proyecto audiovisual para ser realmente objetivos, pero lo cierto es que como disco, Sonic Highways se queda lejos de otros trabajos de Foo Fighters. El que conozca medianamente su carrera, sabrá que su producto resulta bastante fácil de definir: rock sencillo y directo con melodías fáciles de digerir. Lo cierto es que esta receta les funciona bien desde sus inicios y han sabido llevarla acabo bastante bien siempre.

Pero nunca hasta ahora el resultado había sido tan plano como este. No hay ninguna canción que destaque por encima de las demás. Ni siquiera un riff o una sección que se nos vaya a quedar grabada a fuego. Y no porque todos los cortes sean excelentes, más bien porque todos aprueban por los pelos o poco más. A pesar de estar grabado bajo la influencia de 8 estilos musicales distintos, el disco resulta muy Foo Fighters, lo cual si bien es bueno pues se identifica el trabajo con el grupo, parece no casar mucho con el objetivo inicial.

En detalle

Por supuesto tenemos nuestra dosis de coros para estadios repletos de público entregado, esos que tanto le gustan a Dave. Sirvan como muestra In the clear y Something from nothing que seguramente funcionará especialmente bien en directo gracias a un riff pegadizo, pero nada original. La nota más discordante es Subterranean, donde se reduce bastante el tempo, pero que aparte de un poco de relax, no nos aporta nada nuevo.

Seguramente la “mejor carta de amor a la música americana” que hubieran podido hacer, era un disco de versiones. Pero por lo menos hay que aplaudirles lo ambiciosos que han sido con esta novedosa idea.

Conclusiones

60

Siempre he tenido un gran respeto sobre todo aquel valiente que se decide a enfrentarse a las frías lineas paralelas de un pentagrama vacío. Pero como oyente y potencial comprador de un disco (sí, estoy chapado a la antigua y compro discos) , las autopistas sonoras que nos proponen Foo Fighters, si bien no son desagradables al oído y son bastante más agradecidas que lo que uno se puede encontrar en la mayoría de las ondas radiofónicas, no invitan mucho a desempolvar el monedero y hacerse con él.

Quizás en los tiempos que corren en lo que a ventas se refieren, uno le pide demasiado al artista, y espera siempre una obra maestra para desembolsar el correspondiente dinero. Servidor ya aprendió hace tiempo, que los discos redondos son un rara avis, y uno se conforma con que cada 2-3 años, se vaya renovando el material para el directo, y este sea merecedor del precio de la entrada. Y en eso Dave Grohl es un maestro.