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Barricada se reinventa con su último disco: Flechas Cardinales

Antonio León Ayala Pérez-Castejón

Décimo quinto disco de estudio de la mítica banda navarra, y primero de la época post-Drogas. Se trata pues de uno de los discos más esperados de 2012, tanto por quienes abjuran de El Drogas por dejar coja la banda de su vida, como por quienes creen que Alfredo, Boni y Cía. deberían disolver el grupo tras romper con su líder espiritual. En mi caso, no me cuento entre las filas de ninguno de ambos frentes, afortunadamente.

Nos encontramos ante un disco que mantiene el tipo con muchísima dignidad, tanto a nivel musical como compositivo; personalmente creo que está muy lejos de ser el peor disco de Barricada, aunque evidentemente tampoco es el mejor. Hasta ahora El Drogas había sido el principal compositor y letrista de la banda, y su ausencia se deja notar en ambas facetas, ya que en sus últimos trabajos viene imprimiendo un cierto tono intimista que no encontramos en Flechas Cardinales. Los temas más tranquilos son Eclipse e Imán, y lo son principalmente porque han decidido darles un toque acústico, pero perfectamente podrían no habérselo dado. El resto de temas son plenamente un rock rápido, sencillo y fresco, con temas que con solo una escucha quedan grabados en la memoria (Punto de Mira, El Muelle, Remiendos) y otros que necesitan ser asimilados en una digestión un poco más lenta (Como el Invierno, Flechas Cardinales).

Naturalmente, el disco también tiene puntos débiles. En mi opinión, hay momentos en los que la acumulación de temas rápidos hace la escucha difícil, lo cual se ve acentuado por un sonido que por momentos resulta saturado. Tal vez una distribución distinta de los temas hubiese ayudado, pero para mí lo que deberían haber hecho es dejar el disco con solo diez canciones (en lugar de las trece que contiene) para evitar cansar al oyente con una muestra demasiado larga, aunque ya sabemos que lo de Barricada es pura “pasión por el ruido”.

A nivel vocal, la voz rota de El Drogas se echa en falta, siendo Boni el principal cantante. Los años no pasan en balde, y su forma de cantar exige una gran tensión para las cuerdas vocales, lo cual se nota bastante sobre todo en los directos. Alfredo pone la voz en algún tema y apoya con los coros en todos los demás, pero desde luego Boni debería ir pensando en qué hacer para prolongar su voz todo lo que pueda. Por otra parte, Kutxi Romero, de Marea es coautor del tema La Balanza en el que también canta, aunque extrañamente, el disco me recuerda al sonido de Marea no solo en este tema.

Con todo, la banda ha cosechado buenas críticas en general por el disco, y en directo mantienen su tirón, hasta el punto de que mañana 6 de noviembre sacan una reedición de Flechas cardinales que incluye un directo grabado los días 27 y 28 de septiembre en Ansoaín (Navarra) en el que, acompañados de otros artistas invitados, tocaron temas poco habituales en sus conciertos por un motivo benéfico.

En definitiva, nos encontramos ante un buen disco de rock, que ha sabido sortear la baja de El Drogas de la mejor forma posible con los mimbres que tenía, y que apoyado en las tablas de sus componentes, da como resultado un producto decente para todos aquellos amantes del rock español más ruidoso y callejero.