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¿Cómo ha sido 2012 para la música Rock en España?

Antonio León Ayala Pérez-Castejón

Tras los ríos de tinta que dejó el tema de Teddy Bautista en la SGAE, y con la cosa más calmada, al menos mediáticamente, el mundo de los autores se dispone a afrontar el 2013. A pesar del cierre de Megaupload y de las continuas restricciones legales en las webs de almacenaje de contenidos multimedia, la vida sigue su curso y la gente sigue descargando lo que le interesa con mejor o peor suerte en estos tiempos de crisis donde gastarse 20 euros en un disco es cada vez más un lujo para algunos.

A pesar de que la música Rock en español es como casi siempre el patito feo dentro de la industria musical (promoción muy pobre y número de conciertos en franco declive con respecto a otros tipos de música más populares), hay que decir que se ha superado el 2012 con nota gracias a un importante número de discos editados por varios de los grandes (Loquillo, Barricada, Txarrena, Marea, Rulo) que son los que más venden, aunque su repercusión en los medios generalistas sea prácticamente nula. Mientras tanto, los grupos noveles o simplemente con menos suerte han de “unirse al enemigo” de internet y regalar su trabajo con el único fin de darse a conocer y llenar sus conciertos, que es lo que les da de comer.

También vemos como prolifera el número de grupos que decide crear su propia discográfica para editar sus trabajos, desde grupos superventas como Amaral hasta cualquier joven grupo de los que pueblan las redes sociales. Pero cuando uno lee las entrevistas a los artistas de turno, se da cuenta de que llevan diciendo lo mismo toda la vida. Es muy sencillo encontrar en YouTube entrevistas de los años 80 en las que Rosendo, Loquillo o Pepe Risi hablan de lo mal que anda el negocio, de la falta de salas donde tocar y de los grupos más comerciales que copan la atención de los medios. De lo que se deduce que el Rock es un tipo de música que vive y vivirá siempre instalado, si no en la marginalidad, sí en un segundo plano donde no moleste, pues es parte de su naturaleza que su mensaje sea opaco a un sector mayoritario del público que prefiere consumir música más liviana.

No quiero acabar sin dar cabida en mi reflexión a iniciativas que buscan rescatar del olvido a grupos de Rock y Heavy español de los 70 y 80 que en su mayoría no tuvieron la suerte de prosperar, como la llevada a cabo por Leyenda Records, que no tiene un fin económico, sino que da a conocer a quien quiera escuchar a grupos que, con muchos menos medios de los que hay hoy día, pero con una ilusión e imaginación mayores, se pusieron sobre las tablas para cambiar el panorama musical de este país.