David Bowie: The Next Day, la espera ha merecido la pena

David Bowie: The Next Day, la espera ha merecido la pena

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Tras haber escuchado detenidamente el último trabajo de David Bowie, nos disponemos a haceros partícipes del que sin lugar a dudas es uno de los discos destacados del año. Bowie dio la sorpresa anunciando su vuelta, y ha acabado con cualquier tipo de dudas con un trabajo que merece y mucho la pena. Seáis seguidores acérrimos de los años dorados de Bowie o no, le hayáis escuchado previamente o no, no lo dudéis y adentraros en una propuesta sonora diferente.

Portada de David Bowie - The Next Day

Tal y como os hemos ido informando puntualmente, David Bowie tiene nuevo trabajo discográfico tras una década sin material nuevo, de forma que muchos ya le daban por jubilado de facto. Nada más lejos de la realidad. Bowie ha demostrado que, a su edad y con el bagaje que lleva detrás, puede (y debe) hacer lo que le dé la gana, sobre todo porque tiene todas las de acertar. Con su primer single, Where Are We Now, nos dejó a todos con la boca abierta, y con el segundo, The Stars (Are Out Tonight), dejó meridiánamente claro que está de vuelta con todas las de la ley.

Nos encontramos con un disco bastante largo: catorce cortes y una duración de poco más de 53 minutos, que nos transporta al mundo de contrastes de Bowie. El disco se inicia con la movida The Next Day (que da nombre al disco), empezando con un ritmo bastante animado pero repetitivo, para llevarnos a un crescendo que acaba resultando en un tema en el que aunque la voz ocupa el primer plano protagonista, la guitarra desarrolla solos contundentes de carácter marcadamente eléctrico, para tratar un tema que se mueve entre las relaciones hombre-mujer y una cierta crítica social pasando no precisamente de puntillas por la iglesia y su presunta moral.

Con el segundo corte, Dirty Boys, Bowie baja el nivel rítmico para tejer un tema que hace del medio tiempo una red que nos envuelve sin perder intensidad, en un tema que habla de la vida juvenil en las calles y que deja asomar referencias más o menos explicitas a escarceos sexuales de los chicos sucios. El tercer tema es su segundo single The Stars (Are Out Tonight) del que hay un interesante videoclip que ya comentamos aquí, y que sin duda ha sido el tema que más ha llamado al público tras la sorpresa del single inicial.

El cuarto tema es Love Is Lost, que cuenta con un dominio sonoro de teclados y sintetizadores para hablarnos de los sentimientos de un joven que se encuentra fuera de lugar, probablemente en referencia a un inmigrante en un país que le resulta extraño. El quinto corte es su primer single, Where Are We Now, tema muy lento y cargado de lirismo y paz. Probablemente sea el tema que mejor conecta con la portada, una mirada al pasado antes de afrontar el futuro. Con Valentine’s Day, Bowie vuelve a acercarnos a experiencias de juventud vistas desde el prisma de la madurez y la experiencia.

Llegamos al ecuador del disco, séptimo corte, If You Can See Me. Se trata de un tema que parece querer saturarnos con un ritmo premeditadamente atropellado. Personalmente es un tema del que yo hubiese prescindido. Sigue con I’d Rather Be High, tema con un buen ritmo aunque el estribillo acabe repitiéndose demasiado, para hacernos partícipes de los pensamientos de evasión de un londinense. El noveno tema es Boss Of Me, tema que empieza bien pero en el que Bowie vuelve a abusar de un estribillo repetitivo hasta la saciedad, lo cual me parece contraproducente ya que acaba por perderse el mensaje (en este caso el amor que siente por una chica de pueblo).

El décimo tema es Dancing Face To Face, que si bien también cuenta con un estribillo que se repite mucho, se trata de un tema mucho mejor logrado que los anteriores; aquí Bowie sí consigue su propósito. El tema de esta canción me ha recordado en algo al Mueve Tus Caderas de Burning: el baile como forma de evasión. A continuación, How Does The Grass Grow? sigue en la senda correcta. Tema muy bien hilvanado que narra la historia de unos jóvenes que pertenecen al underground más proletario del Reino Unido. El duodécimo corte es (You Will) Set The World On Fire, con el que Bowie se viste con su traje más rockero y nos presenta un tema en el que las guitarras vuelven a tener el protagonismo de forma contundente hablando precisamente de lo que supone ser una estrella de Rock.

Llegamos al final del disco con los dos últimos temas. El penúltimo es You Feel So Lonely You Could Die, que vuelve a ser mucho más lenta que la anterior (siguiendo la dinámica de todo el disco de alternar temas lentos y movidos), siendo el tema la soledad, y la ira y frustración que ella acarrea. Como punto final, Bowie ha elegido Heat, tema aún más lento que el anterior, con el que parece querer envolvernos en un ambiente hipnotizante y extraño, dejándonos un estribillo que vuelve a la tónica de la portada del disco preguntándose And I tell myself, I don’t know who I am.

En definitiva, nos encontramos ante un gran disco, que supone una dignísima vuelta de El Duque y que nos deja un buen sabor de boca general, pese a que para mi gusto el disco se hace algo largo y podría haberse recortado con dos o tres temas menos. Os animamos a que si aún no lo habéis escuchado, lo hagáis sin dilación, y para ello os facilitamos aquí la lista a través de Spotify.

Archivado en Actualidad, Criticas, David Bowie, Opinión, Rock, The Next Day, The Stars (Are Out Tonight), Where are we now?
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