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Rescatando discos: Bunbury – Las Consecuencias (2010)

Lucas J. Caro

Durante los últimos tiempos el disco de Bunbury Las Consecuencias ha sido el huésped por excelencia de mi viejo tocadiscos. Las sensaciones que producen los diez cortes de esta obra llevan una buena época embargándome y hace ya tiempo que quería compartirlas con vosotros. Paralelismos de la vida: alguien últimamente me ha enseñado que la precipitación no es buena, así que he decidido esperar para poder compartirlo con vosotros. Acierto.

En palabras del propio Bunbury:

Va a gustar a unos pocos, mucho, y a otros muchos, poco. Pero advierto, no soy bueno adivinando el futuro. Es un álbum difícil, lento, íntimo… No sé hasta qué punto radiable.

Vaya si tenía razón el bueno de Enrique, es nefasto adivinando el futuro, ya que Las Consecuencias se ha convertido en una de las piedras angulares de su ya extensa discografía en solitario. Aunque sea algo muy subjetivo, me atrevería sin pudor a afirmar que el disco está entre las tres mejores obras del aragonés, compartiendo podio con Pequeño y Flamingos.

Según las malas lenguas, Las Consecuencias es un disco hecho a base de retales, canciones que no tuvieron cabida en Helville de Luxe y El Tiempo de las Cerezas (disco conjunto de Bunbury y Vegas). Benditos retales, que conforman una obra excepcional, rara avis dentro de la discografía de Bunbury. Con una estructura y orden de canciones basados en los antiguos vinilos, el álbum da una sensación compacta, de disco de toda la vida al que se vuelve de cuando en cuando en los momentos más íntimos. De escucha relajada, el disco es absorbente y brillante, una mezcla perfecta entre la vertiente más cantautor y más sensible de Bunbury, acompañado de unas guitarras acústicas hipnóticas y de instrumentos musicales típicos del Mediterráneo.

La lírica, principal componente de Las Consecuencias

La principal característica de Las Consecuencias es el lirismo y lo cuidado de las letras, que se convierten en protagonistas de la mano de la cada vez mejor voz de Bunbury, predominante sobre todo lo demás. Con un trabajo en los coros memorable, sobre todo en el corte Ella Me Dijo Que No, el disco va ganando en intensidad y cuerpo, llegando al lirismo más absoluto en las canciones 21 De Octubre y el tema que cierra el disco Nunca Se Convence Del Todo a Nadie De Nada, que además recuerda bastante a Triana en su espectacular inicio.

Hay espacio también para la distorsión en esta gran obra, con canciones como Los Habitantes o Es Hora De Hablar, los temas más eléctricos del álbum, que no obstante siguen manteniendo el cariz lírico que caracteriza al resto del disco. Con respecto al single elegido, Frente A Frente, una versión del clásico de Jeanette, es conveniente decir que es la canción menos representativa del conjunto del disco, y puede dar lugar a un error de concepción si se toma como tema referente de Las Consecuencias. De todas maneras, sigue siendo una estupenda canción que gana bastante con la colaboración de Miren Iza, cantante del grupo Tulsa, cuya voz frágil encaja a la perfección con la historia de la canción.

Fin de la etapa Canciones del Puerto

Las consecuencias puso punto y final a una de las épocas más evocadoras y poéticas de la carrera de Bunbury, y que el mismo denomina como Canciones del Puerto, en clara referencia a El Puerto de Santa María, su lugar de residencia entre los años 2006 y 2010. Los discos publicados durante esta etapa son El Tiempo de las Cerezas, Hellville de Luxe y el que nos ocupa, cerrando una terna más que brillante.

Los que sois fans de Bunbury, a buen seguro habréis disfrutado de este disco y para los que no lo seáis tanto, es buen momento para darle la oportunidad a esta joyita. Abajo podréis disfrutar del disco gracias a Spotify.