Rescatando discos: Ramoncín – Ramoncinco (1984)

Rescatando discos: Ramoncín – Ramoncinco (1984)

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De vez en cuando iré hablando de algunos discos que, desde mi perspectiva subjetiva, tienen algo especial. Puede ser que considere que son obras maestras, que crea que no tuvieron la suerte que merecían, que me hayan acompañado en algún momento de la vida en que hicieron mi existencia más llevadera, o todo ello a la vez como en este caso. Ramoncinco es uno de esos disco rotundos, uniformes, imperecederos. Es de justicia rescatar la figura musical de Ramoncín, y a ello me aplico sin ambages.

Imagen de Ramoncín en un concierto

Antes de hablar del disco en sí mismo, para quienes Ramoncín no sea más que un personaje que sale en televisión ocasionalmente, jefe de la SGAE y por lo tanto alguien a odiar y despreciar, informarles que José Ramón Julio Márquez Martínez es ante todo una de las estrellas de Rock más importantes que ha dado este país. En esto, como en casi todo, la antigüedad es un grado. Ramoncín inició su carrera nada menos que en 1976 (su primer disco Ramoncín y WC es de 1978), y únicamente Burning (1974) pueden ganarle como decanos del Rock español contemporáneo.

En este artículo voy a hacer referencia a su quinto trabajo de estudio, llamado no muy ingeniosamente Ramoncinco (1984). Se trata de un trabajo en el que el sonido de Ramoncín evoluciona desde el proto-Punk hispano (nunca llegó a las cotas de La Banda Trapera del Río en cuanto a sonido puramente Punk), hasta un sonido cercano al llamado Rock Urbano, más en la onda de grupos como Leño (que acababan de separarse), y sin caer todavía en las baladas desgarradas de temática eminentemente amorosa como sucede en su siguiente LP Como el Fuego (1985) que cuenta con temas como Estamos Desesperados o La Cita que para mí (tal vez no soy objetivo) son de las mejores canciones de amor jamás escritas.

Ramoncinco

Imagen de un ejemplar en vinilo de Ramoncinco

Volviendo a Ramoncinco, como decía, la temática toma generalmente otros derroteros más acordes al Rock Urbano. El primer corte del disco es ya toda una declaración de principios: Al Límite, tema muy movido y rápido en el que se hace gala de una vida llevada al extremo siguiendo los típicos preceptos de todo rocker que se precie. De este tema hay una memorable versión en directo, cantada con Loquillo en su disco Compañeros de Viaje (1997), en el cual El Loco homenajea a toda una generación de artistas españoles de este género.

El segundo tema es Golfa, en el cual Ramoncín saca a relucir todo su descaro y chulería con un tema pegadizo que hace de la incorrección su leit motiv con frases que a primeros de los años 80 aún podían resultar algo escandalosas: Salta, te lo voy a comer. Huye, se me ha roto el condón).

El tercer tema es Jugando Mal, tema que no es de los más destacados del disco pero que ayuda a darle unidad al mismo, tanto por su sonido (con bastante presencia de la armónica de Ramón) como por la temática de un amor despechado.

Imagen de Ramoncín en un directo de los años 80

El siguiente corte es Un Soldado, en la que Ramoncín hace gala de su inconformismo social y su individualismo con rabia frente a la homogeneizante sociedad (te van a convertir en un número más, volver a ser como los demás).

Llegamos a uno de los temas clave del disco: La Chica de la Puerta Dieciséis que fue compuesto a medias con el añorado Pepe Risi, guitarrista, voz y compositor de Burning. Este es uno de los temas que siempre ha tenido una mejor aceptación por parte del público gracias a su impecable factura, lo cual es inevitable si tenemos cuenta a los dos compositores que le dieron forma.

El sexto corte es Fábrica de Hombres, en la que Ramón vuelve a la crítica social que subyace en todo el disco. En este caso se centra en las mentiras que llenan la vida de los ciudadanos de a pie para mantener el sistema montado por y para los poderosos (un trabajo seguro, una casa sin pagar…).

Imagen de Ramoncín en sala La Riviera

Llegamos a Dueña de la Ciudad, uno de mis temas favoritos en cuanto a sonido (por qué será) en el que la guitarra solista la pone Rosendo Mercado. Para situarnos en el tiempo, recordemos que en 1984 Rosendo había acabado con Leño pero aún no había podido comenzar su carrera en solitario debido a problemas con su discográfica. Así pues parece que vuelca toda la rabia y energía acumuladas en un solo memorable.

El penúltimo tema es Marcado, un canto al individualismo (como diría Loquillo) y a la soledad de un perdedor y sus vicisitudes vitales, a lo que ayuda el estribillo repetitivo en el que Ramón transmite la desesperación del protagonista.

El noveno y último tema es Nicaragua, de gran carga política, escrito con Manolo Tena. Se trata de un alegato contra el imperio norteamericano y sus desmanes en el Cono Sur en los 70 y 80, del cual os dejo un video de su directo en Pamplona el mismo año 1984.

En definitiva, nos encontramos ante un trabajo que nunca ha gozado del puesto que merecía en la discografía de Ramoncín, donde su primer LP y su celebrado directo Al Límite, Vivo y Salvaje suelen llevarse todas las menciones, pero que cuenta con varios de sus temas más significativos y algunas colaboraciones de lujo. ¿Qué os parece este disco? ¿Creéis que la música de Ramoncín ha sido dejada de lado por otras cuestiones externas al ámbito puramente musical?

Archivado en Años 70, Años 80, Burning, Loquillo, Manolo Tena, Opinión, Pepe Risi, Ramoncín, Ramoncinco, Rescatando Discos, Rock, Rosendo Mercado
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